01 · Resumen ejecutivo
Un protocolo para cosas que existen en un lugar
Internet hizo que cualquier objeto digital estuviera disponible en todas partes a la vez. Ese era el objetivo, y funcionó. Pero también despojó a las cosas digitales de la única propiedad que hace que las cosas físicas parezcan valiosas: estar en un sitio concreto. Una entrada de concierto importa porque te deja pasar a una sala. Un monumento importa porque hay que viajar hasta él.
Seek Protocol devuelve la ubicación a los activos digitales. Un token, un NFT o una recompensa pueden emitirse a unas coordenadas en lugar de a una cartera, y se quedan ahí hasta que alguien está físicamente dentro de su radio y lo demuestra. A eso lo llamamos prueba de ubicación, y es la primitiva sobre la que se construye el resto del protocolo.
La superficie para el usuario es SeekAR, una app móvil para iOS y Android que muestra estos activos en realidad aumentada. Caminas, el teléfono te enseña lo que hay cerca y recoges lo que encuentras. Por debajo, la liquidación ocurre en Solana, elegida por unos costes de transacción lo bastante bajos como para que recoger una recompensa pequeña no cueste más de lo que vale.
Qué cubre este documento
Dieciséis capítulos, en cuatro movimientos. Los tres primeros plantean el problema y la primitiva que lo responde. Del cuatro al siete está la maquinaria: cómo viaja un reclamo, cómo encajan las capas y qué hace la app con ellas. Del ocho al once, la economía, desde quién paga la colocación hasta quién decide los parámetros. Los últimos cinco son lo que un whitepaper suele omitir: los ataques, el coste en privacidad, la posición regulatoria y los límites honestos.
Varias figuras son manipulables. El modelo de verificación, la línea de tiempo del reclamo, la tirada de captura y la calculadora de presupuesto hacen la misma aritmética que hace el protocolo, con las mismas constantes, para que puedas discrepar del diseño en lugar de discrepar de un dibujo del diseño.